Nerón fixera una casa abondo descomanada con escesos de toa triba. Llamola «domvs avrea». Daquién anterior tenía pa lu imitar: Calígula. Esto ye lo que queda del palaciu. Un par de emperadores que nun somos a escaecer poles sos actuaciones.
Casi una fórmula secreta, deseada: mantener fuego en el agua. Mucho se ha hablado y mucho se ha disputado sobre esto. Veamos algo en un yacimiento en nuestro país.
En medio de diferentes escándalos y chorradas varias a las que se dedican los dineros de todos (de todos, sí, no solo de los políticos que los gastan), destaca enormemente que haya habido una excavación que se haya estado moviendo a golpe de colectas, de limosnas de gente. De esto sí que había que estar orgullosos, de quiénes somos, de quiénes procedemos. ¿Que no puede generar nada? En estos tiempos de mercantilización salvaje de casi hasta el aire que respiramos, algo así podría traer visitantes: sí, ese recurso que nos queda después de destrozar nuestra industria, nuestra ganadería y nuestra agricultura sin dejarnos más que la vía turística. Pues se acaba el importe de la limosna y se tapa la excavación. Y, por suerte, se hacen visitas guiadas antes de ello…
No puede ser más expresivo el título. El autor del libro al que alude el reportaje tiene un lucidísimo librito llamado «El panfleto antipedagógico», nada políticamente correcto y dando palos a todos los partidos políticos que meten las zarpas en el sistema de enseñanza y de educación.
Décima vez que cellebren estos actos na gran capital romana n’Hispania. Ye valoratible enforma que s’entamen iniciatives d’esti calter, pa que nun escaezamos quién fuimos y quién somos. Gracies a la compañera que mos apurrió l’enllaz, Eva Mª León, emeritense y compañera dende va cuantayá.